lunes, 20 de octubre de 2008

Gira a las Lagunas Perdidas




El sentimiento de querer participar en el descubrimiento de un tesoro

arqueológico o natural, de estar en lugares nunca antes vistos por nadie

o al menos no por muchas personas estuvo presente en mi desde

pequeño, por ver las películas , como Indiana Jones, en Busca del

Arca perdida o en El templo de la perdición, pues despertaron el sueño

de ser arqueólogo, un aventurero , ¡siempre me ha gustado estar mas

en la montaña que en la ciudad!


El viernes en la noche estaba preparando todo lo necesario para la gira, no podía

Dormir, como siempre, antes de una salida como esta, me da insomnio, finalmente me

dormí, en la madrugada estaba corriendo viento acá, en David así que supuse que nos

iba a caer una buena lluvia en el viaje.

Nos encontramos como siempre pero esta vez muy temprano en la casa de Ricardo,

José Luís Garay , Adriana y Yo, cada uno con su equipaje y los implementos necesarios

según cada uno, en esta gira.

Llegamos en la mañana como a las ocho y treinta al parque de boquete , ya estaban la

profe, los alemanes Tina y Ralph, micologa y botánico que terminan su doctorado en

hongos y en plantas respectivamente, también ya estaban ahí esperando Heidi y Elsa,

también la señora Carmen con nosotros doña Edixenia.

Inmediatamente nos subimos en el compartimiento de carga de un gran Pick Up Azul

que nos llevo a todos a Bajo Mono donde empezamos a subir alrededor de las nueve y

treinta de la mañana, el camino empezaba atravesando el puente colgante o zarzo que

hay sobre el rió Caldera, ya al otro lado del tomamos hacia la izquierda en un camino

cortado para carro posteriormente tomamos un camino un poco mas pequeño que cada
ves mas empezaba a llevarnos mas cerca a las lagunas escondidas

En el trayecto el compañerismo y la cooperación entre todos fue muy impresionante pero

no es de extrañarse pues cada día nos conocemos mas en el grupo de estudiantes, lo que

propicio un ambiente ameno, cuando ya estaba un poco sudado y mojado es que dice

uno de los Guías “Chalo”, Gonzalo Miranda, con su estilo pausado sencillo, claro y

suave de hablar -¡Bienvenidos la Selva!- El guía que va adelante es el señor Benjamín

Cuevas, ex funcionario de ANAM dicen que le apodan el macho de monte por su

conocimiento de todos los caminos en la montaña, cuando llegamos a la Cordillera de

Talamanca que va desde las montañas de Santa fe en Veraguas y sigue subiendo por la

división de Chiriquí y Bocas del Toro y sigue hacia Costa Rica, empezamos a bajar

por la vertiente del Atlántico.

Al subir y bajar, volver a subir y pasar por tramos donde se le puede perder el zapato

en el lodo, y subir nuevamente empinadas cuestas llegamos como a la una a las orillas

del rio Holco donde tomamos un merecido descanso y bajamos nuestros equipajes , nos

relajamos un momento , mientras que don Ezequiel miranda nos hacia comentarios

jocosos del viaje y de sus experiencias anteriores el señor cuevas sacaba una leña, luego

del descanso el señor Ezequiel cargo un saco de leña para hacer café, todo el mundo

nuevamente cargo con su respectivo peso, el camino hacia el lugar donde pasaríamos lo

noche estaba perdido entre la hierva, nos tomo el doble del tiempo llegar .

Al cabo de dos horas y media llegamos a las faldas de una colina por lo que desde el

principio nos dimos cuenta que el campamento quedo algo inclinado en un santiamén

apareció de la nada, un súper campamento, habíamos hecho un vecindario en menos de

dos horas, la cabaña principal en la que colaboramos todos la de los alemanes la del

señor cuevas la de Ricardo la de Isaac la de la señor Carmen y la de Chalo dentro de la

principal, después de la cena, una velada cultural con los autoproclamados Talamanca,

todo el mundo acomodándose al rato del cansancio me imagino, me quede dormido,

muchos se quejaban de que se les movía la cama por estar tan inclinadas pero al

amanecer solo me di cuenta que me había dado una vuelta, desayuno rápido y a recoger

al menos agua pues nos vamos para las lagunas perdidas.

Subíamos, subíamos y subíamos, buscando un camino que la parecer se había perdido,

luego bajamos como por media hora par nuevamente subir y al bajar esta una de las tres

lagunas que buscábamos, esta ves solo visitaremos esa pues por buscar el verdadero

camino hemos tardado mucho.

Se ve impactante una laguna a mas de dos mil cien metros sobre el nivel del mar, la

verdad vale la pena el recorrido exploramos desde la orilla con binoculares y cámaras

dicen que el sedimento tiene mas de 10 metros de profundidad, en la orilla una serpiente

verde se roba la atención, luego de estar ahí y decir un par de bromas empezamos a

regresar, pasamos por el campamento y recogemos lo de cada quien y emprender el regreso.

Nos divertimos y aprendimos el cansancio es lo de menos en el camino de vuelta no hicimos

mas pausa solo en el rió Holco para esperar a los que salieron de ultimo del campamento, el

regreso fue rápido, esta vez parecía llover mas a las seis y treinta estábamos en Bajo

Mono y de vuelta a la realidad.



Jose Ameth Caballero

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